Las informaciones en torno a las reuniones celebradas durante el verano de 1998 entre ETA y PNV y EA han ido salpicando durante todos estos meses las páginas de los periódicos y los informativos de radio y televisión. Desde la existencia de los contactos hasta las filtraciones de los acuerdos han sido muchas las ocasiones en las que esta cuestión ha saltado a la luz pública, aunque no en todas con el rigor necesario. La existencia de una negociación entre los citados partidos y la organización armada fue desvelada por el propio presidente del EBB, Xabier Arzalluz, quien el 8 de enero, en unas declaraciones efectuadas en Barcelona y que no tuvieron demasiado eco, afirmó que su partido negoció con ETA para lograr el alto el fuego. En la televisión catalana, Arzalluz dijo: «Hemos hecho una negociación. ¿Qué piden, qué damos, qué pedimos, que nos dan? Ni un tiro, en ocho meses». Ya para esa fecha, el diario "El Mundo" había adelantado una información sobre el acuerdo, aunque con errores de bulto e imprecisiones que arrojaban más sombras que luz a la cuestión. Por ejemplo, según el citado diario, el texto había sido suscrito también por Herri Batasuna. El hecho de que la formación abertzale no participara en el acuerdo, según fuentes conocedoras del proceso consultadas por GARA, quiso evitar que se atribuyesen a la formación abertzale responsabilidades que no tiene, ya que, en términos generales, el cumplimiento de los tres primeros puntos del acuerdo concernía a PNV y EA y el cuarto a ETA. La firma de HB hubiera supuesto sólo que alguna de las partes le presionara sobre cuestiones que atañen a otros firmantes, según las mismas fuentes. La confirmación de que el PNV había mantenido dos reuniones con ETA antes de la tregua de setiembre del 98 llegó por boca de Xabier Arzalluz. Fue el 26 de mayo, ante los micrófonos de Radio Euskadi. El líder jeltzale explicó que el proceso de contactos abierto con la izquierda abertzale se había iniciado con la anterior Mesa Nacional en prisión cuando Arzalluz hacía estas declaraciones, y que ya entonces pudieron comprobar que existían posibilidades de encontrar nuevos caminos de solución al conflicto político. Tras indicar que esos contactos prosiguieron con la siguiente Mesa Nacional, desveló que el PNV mantuvo, a partir de junio, dos reuniones con ETA. Pocos días después, en una entrevista concedida a este diario, el presidente de EA, Carlos Garaikoetxea, respondió afirmativamente a la pregunta de si su partido también se había reunido con la organización armada. «Nosotros nos hemos reunido con ETA y, como alguien ha roto el secreto dijo en alusión a Arzalluz, pues yo me siento ahora relevado del compromiso de mantener la discreción que hasta ahora he guardado en este tema», manifestó el entonces líder de EA. Sobre el contenido de los encuentros, Garaikoetxea precisó que «en ese tipo de contactos, como en todos los que se plantean en clave positiva, las conclusiones que uno saca siempre suelen ser esperanzadoras. Además, como es sabido, tras ese diálogo llegó una tregua», añadió, y relacionó así las reuniones celebradas por separado entre EA y PNV con ETA y la declaración de alto el fuego de esta última. La información de que existía un acuerdo escrito entre las tres organizaciones levantó una fuerte tormenta política, después de que así lo difundiera, el 30 de setiembre de 1999, la cadena española de radio Onda Cero, que ofreció una traducción al castellano no demasiado acertada del acuerdo. La noticia hizo que las fuerzas españolistas lanzaran duros ataques a EA y, sobre todo, al PNV, a quienes acusaban de ser rehenes de ETA, entre una amplia gama de calificativos. Dirigentes del PNV, sin embargo, negaron que hubieran suscrito el texto y, en concreto, Xabier Arzalluz precisó que «lo que efectivamente existe» es un texto de ETA enviado al PNV y EA. Más taxativo fue Carlos Garaikoetxea, quien aseguró, «con total rotundidad», que «nosotros no tenemos compromiso o acuerdo alguno que nos obligue con ETA». El lehendakari Juan José Ibarretxe también intervino para afirmar que no había ningún pacto, «ni público ni privado», con ETA. La organización armada afirma ahora, en la entrevista concedida a la agencia APS, que dicho acuerdo sí se produjo. El hecho cierto es que tras las reuniones celebradas entre ETA, PNV y EA durante el verano de 1998, la organización armada decretó una tregua en un comunicado en el que se recogían los citados compromisos. La organización armada reitera en su última declaración y en la entrevista concedida a APS que el acuerdo está suscrito y, en las imágenes tomadas por esta agencia, sus representantes muestran un documento donde se aprecian los sellos de las fuerzas firmantes.
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